1740-1726

UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID. FACULTAD DE FILOLOGÍA. Departamento de Lengua Española, Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. LA LENGUA DE LAS GRAMÁTICAS Y MÉTODOS DE ESPAÑOL COMO LENGUA EXTRANJERA EN EUROPA (1640-1726). MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR. PRESENTADA POR Daniel Moisés Sáez Rivera Bajo la dirección del doctor José Luís Girón Alconchel Madrid, 2007.

Daniel Moisés Sáez Rivera transcribió la Olla podrida a la española (1655) de Marcos Fernández. Luego vendría la obra de Francisco Sobrino, y la de otros muchos gramáticos y maestros de lengua, así como un laborioso pero a la vez apasionante periplo en busca de textos gramaticales de 1640 a 1726.

Aparte, también encontramos duplicación de CI pospuesto altamente topical (SSNN, sobre todo entidades humanas o animadas), sobre todo en los fragmentos dialogados y, por tanto, más próximos a la oralidad: así el resalte de ciertos tópicos en la intervención en Münster del plenipotenciario de Suecia, o por parte de Toncho Panza de su rucio o de la madre de su querido rucio, o el realce de la «Agusta Casa de Austria» en tópico contrastivo por parte del mismo Fernández, entre algún otro caso 1 a Brema i a vuestra espadilla Conismar» (pág. 17); «si ellos ân êcho algo (por no ser amigos de estar ociosos no sabemos) mas preguntaselo [= preguntáselo] a los Barbarinos, grandes matematicos» (pág. 18). Palabras de Toncho Panza: «este rucio Señor, lo quiero mucho, tanto que los dos no somos tres, si no uno, es îjo del îjo del rucio de Sancho Pança mi abolengo, el primero que nos dexo la nobreça governadora en nuestra casa, i parentela; aqui traigo la fe del dia que el rucio nacio, que tambien es la mia, i tan amiada, que no ai gato que mas mie; por estar la cocina,i el estabro tan juntos, que la borrica madre de mi rucio, podia dar la mano a mi madre, i mi madre a su madre; la mia començo a înprar, i a gritar; diole tanta pena a la borrica madre de mi rucio, que tambien ella començo a înprar.» (pág. 255); «ellos dicen, ô decian, que venian a dar aquellos palos a un Rei de parte de su amo; yo dixe muchas veces, que nadie me pudo ôir, sino es el rucio, que aquel era pobre Rei,pues no tenia leña que quemar, que devia de quemar boñigas, i paxa, yo no se quien sea el Rei, ô Reina, en la albarda de mi rucio metió este diabro mayor una carta, esta branca por dedentro, i por de güera del color de mi camison; tiene unos letrones, como el libro de la tribuna de mi lugar; luego que los metieron le dio a mi rucio un gran catarro, con gran tos, por no estar en señado a estabro tan rancio» (págs. 263-264). También se duplica la entidad animada «el galgo» en un refrán, del cual es la entidad topical: «Que de atras le viene al galgo ser rabilargo.» (pág. 235). Por último, la parte en prosa de la Olla se cierra de esta manera: «El ojo del amo engorda al cavallo. Como ân êcho los Serenisimos estados de Olanda, que aciendo la guerra con ciencia, prudencia,i por bien de la patria; Dios les â dado la paz onrada, îja de la ônrada guerra; embiando para estos actos de reputacion, i de tanta considracion a îjos de virtud, a Varones prudentes, i esprimentados, que con sinceridad, i bondad de coraçon, abraçasen atodos,para bien de todos; estendieron la mano estos benerables padres de buen coraçon, paraque todos tomasen exemplo,e îciesen lo mismo. Pareciole tambien a la Agusta casa de Austria, que alargando la suya antes que nadie, se apretaron las dos, i se sellaron, en las pasquas de Navidad, acompañando a los Angeles en su musica celeste; gloria a Dios en las alturas, i en la tierra paz alos ômbres de buena voluntad; parte esencial en este casamiento, que por no tener algunos buena voluntad, su matrimonio no vale, por ser clandestino.» (págs. 281-282). En fin, no puede aparecer sin duplicación uno de los ejes vertebradores de la obra, el infausto Juan de Leide: « pusosele en la cabeça al buen sastre, que para dar mas provecho a su corte, i araño, seria bueno de tratar con los de su religion de durar mas largo tiempo en el oficio de Rei » (pág. 188); «pareciendole a Juan de Leide, i a su gurollada, que esta ciudad con su juris]; en los parlamentos de la obra, pero no sólo en ellos, incluso llegamos a documentar ejemplos con CI de referencia inanimada]

7 «[“]Pues bien Señores [–]les dixe[–] buen papel todos tenemos; que cosa es tener buena memoria, i
buen gusto, para saçonar tales ollas i darle al plato la salsa que le toca[”]» (pág. 132). También en texto
en voz del autor: «a lo último se le dara un traspie a la justicia, con que goçara de perpetua livertad.»
(pág. 80). E incluso en las poesías finales: « Y dirasle a tu deseo, / Si te guia el favor sacro/ Ya estoi
muerto, ya meveo / En aqueste simulacro / Tan triste, mortal, i feo.» (pág. 307-308). 198 «Vino le el pie al. Plenipotenciario del gran Monarca Catolico, i dixo. [“][…] [pág. 12] […][”] //
Por ser este el pie que se le dio al Plenipotenciario del poderoso [pág. 13] piadoso, baleroso i
cristianis[i]mo Rei de Francia, dixo asi. [pág. 14]» (págs. 12-14). Tras el parlamento del
923
Cap. 5. Imperio Austríaco y Alemania
En todo caso, la incidencia de la duplicación de CCII posverbales instanciados
por SSNN, y no pronombres, de todos modos no llega sino al 12,82% (15/117). Con los
complementos antepuestos, la duplicación clítica está muy extendida con el CI, sobre
todo con distintos tipos de pronombres no personales199, pero también con los
meramente nominales, en los cuales la duplicación alcanza casi el 50%, pues 7/17 (41,
17%), la mayoría humanos, aparecen con duplicación, de entre los cuales destacan tres
casos con desmarcación del clítico plural200. En cambio, con el CD antepuesto nominal
documentamos pocos casos de duplicación clítica de objeto201y, de igual modo, con CD
plenipotenciario de Suecia «Vino les el pie a las serenisimas republicas; i dixeron.» (pág. 20);
Finalmente, a todos estos embajadores se hace referencia en una última duplicación recapitulativa: «ergo,
ergo, con este ergo, se les inchavan las panças a los unos i a los otros, mostrando por ellas su inchada
comision, autoridad, i poder.» (pág. 29)

EL ESPAÑOL EN SUECIA

Thomas Kleberg nos explica la situación peculiar del español en Suecia en el siglo XVII dentro del complejo de la enseñanza de distintas lenguas (aunque no emplea el término «colingüismo»). De este modo nos señala cómo en la época Suecia se ha vuelto una potencia cosmopolita en la que sus vástagos nobles siempre se embarcan en una peregrinación al Sur, sobre todo Alemania e Italia. Se conocía bien el alemán por las relaciones políticas, en añadidura, aunque el mundo aristocrático hablaba también francés. En la casa real se hablaba el sueco, el alemán, el holandés y el francés; también se practicaban las lenguas románicas de cultura del sur de Europa, sobre todo el italiano: podemos concluir por tanto que el español ocupa el escalón más bajo en el colingüismo de la época en la zona. Se puede medir el interés por España mediante los viajes a la Península Ibérica y los libros que con toda seguridad han sido adquiridos por los suecos, muchos de los cuales estaban en lengua española. Según Carlos Clavería, que fue profesor en la Universidad de Uppsala durante años, no faltaron los lectores curiosos interesados por las obras españolas en su lengua original, como lo prueban los fondos españoles antiguos de las bibliotecas suecas. Por otra parte, se sabe que la reina misma, Cristina de Suecia, se interesaba profundamente por la lengua y la literatura española, de modo que el representante de España en Estocolmo, don Antonio Pimentel de Prado, era uno de los amigos más íntimos de la soberana. Incluso se vestía levemente a la española y conocía la misma lengua española, por supuesto, entre muchas como la latina, griega, francesa, las dos de al catolicismo abandonando la religión protestante de su padre, Gustavo Adolfo, en parte gracias al apoyo de Felipe IV de España.

El español era conocido por las clases altas, ya que formaba parte de su educación cortesana: «La enseñanza de las lenguas “deportes nobles” se consideraba necesaria para la educación especialmente de los caballeros». De este modo, no es de extrañar que el gran humanista sueco del siglo XVII Georg Stiernhielm incluyera en un pasaje de su famoso poema Hércules una lista de lecturas de entretenimiento recomendadas, entre las que figura el Amadís, la Celestina, la Diana de Montemayor, el Guzmán de Alfarache y la Pícara Justina. Además, alemanas y en el siglo XVIII mediante versiones latinas. Igualmente se conoció y tradujo a Gracián, en concreto el Oráculo manual, aunque sea versión manuscrita al latín por parte de un tal Andreas Wibjörnson a través de la traducción francesa de La

El bibliófilo y erudito Johan Gabriel Sparvenfeld, que viajó por España en búsqueda de pruebas del común pasado godo y con el propósito de comprar libros interesantes, tradujo al sueco a finales del siglo XVII la Corona gótica de Saavedra Fajardo –autor predilecto de varios gramáticos del corpus– y el Gobierno moral, a Leilo (Murcia, 1657) de Salvador Jacinto Polo de Medina.

Por otra parte, como suele ser habitual en los países del centro y del norte de Europa, la enseñanza del español suele estar asociada a la del italiano, de modo que el primer profesor de español en Suecia fue un italiano, Jacopo del Pozzo, maestro de española en la Universidad de Uppsala –conviene destacar además Universidades a mediados del siglo XVII. Además, el español aparecía algunas veces en los poemas de circunstancias polilingües que se publicaban con motivo de bodas y entierros u otras celebraciones irá volviendo la preponderante en tales poesías, mientras se apagaba el interés por el XVIII la lengua española desaparece de la escena europea, «a donde regresa en el siglo XIX»121.

DINAMARCA: CARLOS RODRÍGUEZ MATRITENSE
Un contexto de aprendizaje del español muy parecido al de Suecia hubo de existir en el reino de Dinamarca y Noruega, en cuya corte de Copenhague enseñó un maestro de lenguas español, Carolus Rodríguez Matritense(1618-1689), el cual llegó incluso a literatura hispánica estaba de moda en el país nórdico a mediados del siglo XVII, cuando se reunió el fondo básico de la Biblioteca Real de Dinamarca: un botón de muestra es el caso de Corfitz Ulfeld, el conocido ministro de Cristián IV y Federico III, que era aficionado a las «cosas de España», escribía un excelente castellano e incluía en sus cartas danesas expresiones en castellano, por ejemplo al dirigirse a su esposa, la condesa Leonora Cristina; su rey Fernando III, fundador de la Biblioteca Real compró numerosos libros españoles por medio de Eiler Ulfeld (1613-1644), hermano de Corfitz Ulfeld y embajador danés en España de 1639 a 1643.

Vida de Carlos Rodríguez Matritense
Son muy escasos los datos que se poseen sobre su vida, datos que ya proporcionaba M.ª Luisa Viejo Sánchez, nuestra fuente al respecto. De este modo, sabemos que, efectivamente, Carlos Rodríguez procedía de Madrid, de ahí su cognomen latino como Matritense, donde debió de nacer hacia 1618. Enseñaba francés, italiano y español en Dinamarca, primero en la Real y Ecuestre Academia de Soroe, como reza la portada de su obra, el Linguæ hispanicæ compendium de 1662 («Linguarum Hiſpanicæ, Gallicæ, & Italicæ in Regia & Equeſtri Academia Sorana Profeſſore»), y posteriormente en la Universidad de Copenhague. Igualmente averiguamos por la portada de su gramática que por aquel entonces era maestro de lenguas del príncipe heredero del reino de Dinamarca y Noruega, Cristián V («Celſiſsimi Principis, CHRISTIANI Daniæ & Norvegiæ Principis Hæeredis linguarum Magiſtro»), príncipe que tenía entonces unos
16 años, hijo de Federico III. En 1677, Rodríguez obtuvo el puesto de director de subastas en Copenhague con el encargo de completar la Biblioteca Real donde irónicamente se conservaría luego su obra. Su vida se apagó en 1689 a la tardía edad de 71 años, vida durante la cual acumuló una surtida biblioteca en la que destacaba, por supuesto, el gusto por los libros
españoles, aunque tampoco debió de menospreciar los tratadillos de enseñanza del español cuya lectura bien aprovechó para su propia obrita. Al morir dejó un hijo fruto de su matrimonio con la danesa Magdalene Sibylle Pederstatter, de nombre Christian Rodríguez (1668-1726), que llegó a ser sacerdote luterano tras haber estudiado teología en Copenhague. A este respecto, quizá su padre llegó a Dinamarca buscando refugio en un país protestante debido a sus creencias religiosas.

Obra de Carlos Rodríguez: el Linguæ hispanicæ compendium (1662)
La única obra conocida de Carlos Rodríguez es el Linguæ hispanicæ compendium, cuyo título completo resultaba, según reza la portada, «LINGVÆ HISPANICÆ | COMPENDIUM, | In uſum eorum qui linguam | Hiſpanicam compendiosè addi- | ſcere cupiunt.» (sign. [)?(1 r]). El libro en octavo fue impreso en Copenhague por Matias Godicchenius en 1662 y se conserva en la Biblioteca Real de Copenhague. La gramática está redactada en latín, conforme solía ser habitual en el centro y el norte de Europa (Doergank, Mulerius, Cramer, etc.). Como ocurría con frecuencia en el género, no se trata de una gramática especulativa, sino de un mero instrumento pedagógico que probablemente serviría de apoyo a sus propias lecciones125. La teoría gramatical está implícita y es al fin y al cabo la latina, cuyo conocimiento presupone en el lector, como señala en el prólogo al lector

En conjunto, la gramática de Rodríguez es corta pero enjundiosa y acertada. Aunque se apoya en gramáticos anteriores, sobre todo las Institutiones in linguam hispanicam (1614) de Henrico Doergank, así como Franciosini, Miranda, Oudin y Correas, y en menor medida Jerónimo de Texeda, Meurier o Mulerius, da cuenta de la lengua directamente, lo cual se puede permitir al ser nativo, de modo que con frecuencia afirma hechos casi solo por él atestiguados y casi siempre elige las soluciones modernas que se apartan de la tradición gramatical y que acabarían triunfando en la lengua. Suele además establecer comparaciones con otras lenguas del complejo colingüe de la zona, como el francés, el alemán o el polaco. Su decisión teórica más original consiste en utilizar una división de ocho partes del discurso (artículo, nombre, pronombre, verbo, adverbio, preposición, conjunción e interjección), en lugar de las nueve habituales en este tipo de gramáticas. En estas y otras decisiones teóricas, Rodríguez se adelanta a los gramáticos de los siglos XVIII y XIX.

La gramática principia por la típica adscripción y sumisión al poder expresadas en la dedicatoria al príncipe heredero, con tópicos del género como la minusvaloración de la propia obra frente a la grandeza del mecenas, así como el elogio de la lengua española apelando a uno de los valores de estirpe horaciana más importantes en la época
como propio del español: la gravedad (sign. )?(3 r, )?(4 r, )?(5 r, )?(6 r, )?(7 r):b (I4 )uICIO ES DE alabar, el que CHRISTO Señor nuestro hizo de la Viuda, la qual segun su pobrecilla fortuna, echò en la caxa publica dos maravedis: de auer puesto mas que los otros, que de sus riquezas grandissima abundancia de oro contribuyeron. De Vues- [sign. )?(3 r] sa Real Celsitud muy humilmente espera el mismo juicio este pequeñuelo compendio Grammatical, vil al parecer, pero quanto a la lealtad y obediencia del autor, muy precioso.
Algunos se hallaran, que ni en un maravedi le estimaran, Pero Vuessa Real Celsitud, quanto mas escelso, tanto con mayor gracia y benignidad, aceptarà de mi obedientissimo animo, este No menos promete su real y divino ingenio, [sign. )?(4 r] en elqual, no tan solo en los loores y hechos paternos igualarse parece, pero al mismo Dios (cuya imagen en este mundo representa) muy al viuo se semeja. Por ventura debaxo de su Celsissimo nombre sera en algun aprecio, este compenduelo, principalmente entre aquellos que saben quanto esta gravissima y aprouecha en la republica para alcanzar la noticia de las historias y civil pruden- [sign. )?(5 r] cia, y a cuya inteligencia se dan aun entre los mas importantes negocios. Estremo sera cierto, a mi pequeñuela fortuna, el consuelo, si tal qual es este offrecimiento de mi mas devoto y humilde affecto, a Vuessa Real Celsitud no le desagradàre. Debaxo de cuya
confianza, tanto V. R. C. (al aumento del imperio Danico) a la divina proteccion, quanto yo y todas mis cosas, a mi mayor ventaja, a V. R. Celsit. enco- [sign. )?(6 r] miendo. Copenhaguen, el primero de Hebrero de 1662. años. De Vuesa Real Celsitud.
El mas humilde cirado
C. R. [sign. )?(7 r]

El prólogo al lector que se sigue a la dedicatoria resulta sumamente importante, ya que expresa la teoría gramatical del madrileño Carlos Rodríguez, además de que repite el elogio de la lengua española, que se encuentra entre las primeras de Europa, según Rodríguez, de ahí el interés de su aprendizaje (sign. )?(7 v-)?(8 v): Lectori benevolo. CAROLUS RODRIGUEZ S. P. D. (N4 )On est quod mirere, benigne lector, post tot Grammaticorum operas, hoc meum linguæ Hispanicæ compendium in lucem hominum atq[ue] aspectum proferri; tui enim studio omnis hiclabor meus
susceptus est, quem tibi perspicuâ brevitate sua placiturum spero. Nec multum mihi laborandum existima- [sign. )?(7 v] vi, uti tibi lingvæ hujus studium operosius commendarem; ea
enim linvgæ Hispanicæ majestas est, ea gravitas, & excellentia, ut inter ceteras Europeas principem locum obtineat; unde ab omnibus qvi rerum gerendarum scientiam, & civilis
prudentiæ studium in pretio habent, multi æstimatur, quam vero Theologiæ, Medicinæ, Historiæ & politiori literaturæ subsidia præstet, nemo ignorat, saltem qvi lingvam illam didicit. Usus sum
in hoc compendio hac norma: Nihil attuli quod Syntaxi & Grammaticæ latinæ analogum mihi
visum, ut inutilium præceptorum onere discentes levarem. Ea vero quæ ad proprium linguæ
hujus genium spectant, compendio, &, uti spero, sufficienter [sign. )?(8 r] adduxi; iis enim tantm
scripsi, qui latinæ lingvæ (cujus filia hæec est) aliqvam notitiam habent. Quod quidem nescio an
alius compendiosus fecerit, majore fide & studio tui fecisse neminem certo scio. Vale. [sign. )?(8v]

Las noticias de pronunciación no caen en ningún arcaísmo, sino que se describe con exactitud el sistema de la época, aunque emplea Rodríguez también diversas fuentes gramaticales131. Como Doergank (Institutiones…, 1614, págs.1-11), se vale de comparaciones con el alemán y lenguas románicas como el italiano y el francés, pero también hace referencia a la pronunciación polaca o danesa. De este modo, señala la igualación de b y v, ya que b se pronuncia «leniter» pues continúa igualando la pronunciación de ambas letras: «V. Ut B pronuntiatur, &
ferè una pro altera usurpatur. ut: hava, haba, faba, voz, boz, vox, vivir, bibir, vivere.» (pág. 3). De forma coherente con esta descripción, el gramático emplea con frecuencia
en su obra una grafía por otra. También iguala c + e, i y z (pág. 1), pero en cambio en cuanto a z, señala su correspondencia con ç, pero no con c + e, i: «Z. Pronunciatur ut ç, & promiscuè
scribuntur. ut: haçaña, hazaña, actio virilis; in fine autem, & ante aliam Consonantem z
tantùm adhibetur, ut: perdiz, perdix, nariz, nasus, conozco, cognosco, juzgo, judico»
(pág. 3) ; por tanto, anota meramente la igualación de ç y z, como ya había señalado Amado Alonso133. Según Viejo Sánchez134, la pronunciación correspondiente a estas grafías sería ya [θ]. Para explicar la ch, señala Rodríguez su equivalencia con la pronunciación de ch para los ingleses, tsch para los alemanes y ć para los polacos (pág. 1).Acerca de la d, destaca la siguiente noticia de difícil interpretación, que quizá indique el ensordecimiento de -d en
-t por refuerzo articulatorio, señalado mediante la geminación -dd (pág. 1): «D. Finale, ferè duplex auditur. ut : hermandad, hermandadd,
fraternitas»135.

En cuanto a g + e, i, proporciona equivalencia con la ch alemana, como virgen = wirchen. (pág. 1), y emplea de nuevo una igualación con la misma grafía del alemán
para explicar la j castellana (pág. 2). Acerca de la x, distingue cuidadosamente entre su sonido velar equivalente a j en palabras patrimoniales y su pronunciación como s en
posición implosiva en palabras tomadas del latín: «X. Effertur ut j. debajo, debaxo,Alexandro, Alexander, relox, horologium. Sed in compositis à prępositione ex, latinæ
originis, legitur ut S, ut : existentia, esistencia.» (pág. 3). En todo caso, según según Viejo Sánchez136, las grafías g + e, i, j y x se pronunciarían ya como [χ].
Acerca de h, señala Rodríguez que se escribe pero que no se pronuncia: «H
Scribitur, sed non pronunciatur.» (pág. 1), de igual manera que respecto a u explica que
entre g-e, g-i, q-e, q-i la u no «suena», con algunas excepciones como aguelo,
antiguedad, etc. (págs. 2-3).
En lo que respecta a ll, destaca la doble pronunciación como palatal lateral, al
igual que ocurre en danés, francés e italiano, con la excepción de algunas palabras en las
que equivale a l al tratarse de cultismo latinos137: «ll. Duplex, effertur ut apud Danos d
post l. ut : skyld ; vel Gallorum fille, & Italiorum gli, ut : allar. aldar, aillar, agliar,
vocare. Excipiuntur illustrar & illuminar.» (pág. 2).
Se señala también la neutralización de -m como -n (pág. 2) y para explicar la
pronunciación de ñ se resalta su igualdad con nd («Danorum»), gn («Gallorum,
Italorum»), n’ («Polonos») (pág. 2).
Respecto a la p, quizá siguiendo a Mulerius138, Rodríguez solamente señala su
desaparición respecto al latín en ciertos contextos : «P. In Syllabis qvæ à pt incipiunt,
expirat. ut : prompto, pronto, promptus.» (pág. 2). Probablemente también tuviera en
cuenta la comparación con el latín para señalar la sustitución de t latina ante i por c: «T.
Ante i purum, non scribitur, sed loco ejus c. ut: deuocion, gracia, accion.» (pág. 2).
Igualmente, el gramático realiza ciertas distinciones en cuanto a y como letras
sustituta de i excepto en el caso de los diptongos: «Y. Post a, e, o, u, loco i semper

135 En cambio, para M.ª L. Viejo Sánchez (op. cit., loc. cit.), esta descripción indicaría «un cierto
rehilamiento, lo que la haría mucho más perceptible que la <-d-> intervocálica». La misma autora indica
además que Rodríguez sigue al respecto a Meurier y a Texeda (ibid.). 136 Op. cit., págs. 27-28. 137 Según M.ª L. Viejo Sánchez (id., pág. 28), Rodríguez copia en este último punto a Doergank

adhibetur. ut: aya, habeat, veya, videbat, hoyo, foramen, cuyo, cujus. Excipiuntur
composita, & post gu & qu, ut: reintegrar, seguir, sequi, aqui, hic.» (pág. 3)139.

Las noticias acerca de pronunciación culminan con una reflexión acerca del
acento en español: «De Accentu» (págs. 4-5). De esta manera, proporciona unas típicas
reglas para saber el emplazamiento del acento, conforme a la categoría gramatical y a la
terminación de la palabra. Según Viejo Sánchez140, la lista y los ejemplos están tomados
de Miranda y Oudin: los nombres terminados en vocal son normalmente llanos, pero
terminados en -d, -l, -n, -r, -x, -z reciben usualmente el acento en la última sílaba;
nombres declinables terminados en -s poseen el acento en la penúltima; partes
indeclinables se acentúan a veces en la penúltima (como ántes, léxos) o en la última
(después, jamás); superlativos, en la antepenúltima (como lindísimo, grandísimo);
diminutivos y aumentativos, en la penúltima (hermóso); -ia de origen griego se acentúa
como -ía. «Si latinæ sunt originis, similiter accentum sumunt in antepenultima, ut:
almário, adultério. Sic agrávio, bárrio, vicus, pátio, impluvium.» (pág. 5). En cambio,
los adverbios de lugar en -i o -a, se acentúan en la última (pág. 5). «Pluralis retinet
accentum, qui fuit in Singulari. ut : aceitúnas, olivæ, animáles, mártes, hermósos,
alegrías, lætitiæ.» (pág. 5). En cuanto al acento de los verbos, dada su complejidad,
Rodríguez reserva su «anotación» para la parte correspondiente de la gramática, en
forma de marcación con tilde sobre las principales formas de los paradigma verbales
(normalmente las primeras personas del singular y del plural: «Accentus Verborum hic
non annotantur, in formatione enim Verborum notati sunt.», pág. 5).
A continuación, Carlos Rodríguez da cuenta de las distintas partes del discurso.
Para las partes principales, variables, como son el artículo, el nombre, el pronombre y el
verbo, el gramático madrileño sigue siempre el mismo esquema explicativo: presenta
primero los paradigmas y luego hace una serie de «observationes» acerca de la parte del
discurso tratada. Puesto que Viejo Sánchez141 realiza una buena descripción del
contenido gramatical de la obra, sólo repararemos en aquellos aspectos que más nos
interesan (v. infra).
Sin embargo, cabe comentar que la gramática termina con unas «Observationes
universales de formatione Vocum Hispanicarum ex latino ortarum», esto es, unas
«Observaciones universales sobre la formación de voces españolas desde el latín» (pág.

139 En estas observaciones M.ª L. Viejo Sánchez (op. cit., págs. 28-29) sospecha la influencia de Miranda. 140 «Del Linguae hispanicae compendium de Carolus Rodríguez Matritensis», art. cit., pág. 619; op. cit.,
págs. 29-31. 141 Ibid.
1111
6. Otros países
57-62), un tipo de texto parecido al del Moyen aisé d’apprendre la langue espagnole
(1644?) de Doujat. Sin embargo, estas observaciones se parecen sospechosamente al
apartado «Quomodo ex Latinis fiant Hispanica» (págs. 56-62) de las Institutiones in
linguam hispanicam de Doergank, en las que se inspira profundamente el gramático
español: por ejemplo, ambas coinciden en señalar al principio que la mayoría de las
palabras españolas proceden del ablativo latino; luego van comparando terminaciones
del latín y del español.
En esta última sección de la gramática la copia no llega al plagio, pero la
inspiración de una en otra obra es clara
142, conforme resulta la tónica general en la breve
pero interesante gramática de Carlos Rodríguez Matritense, que sigue muy de cerca la
gramática de Doergank (Institutiones in linguam hispanicam, 1614) aunque con notas
originales propias.
6.4.2.3. Usos lingüísticos en Carlos Rodríguez
En cuanto a las variables verbales, destaca que Carlos Rodríguez recoge las
formas verbales que se acabarían imponiendo, como la segunda persona del plural del
pretérito indefinido, que proporciona sólo en su forma diptongada, del tipo amasteis, o
las formas del imperfecto de indicativo y del subjuntivo paroxítonas, esto es, las formas
en -´(C)Vdes del tipo amabais, amarais, amaseis143. Sin embargo, en las conjugaciones
de los verbos auxiliares haber y ser ofrece Carlos Rodríguez tanto la forma antigua en –
´(C)Vdes como la forma moderna ya diptongada, vacilación u opción que no se produce
con las formas en -teis144. Se trata de nuevo de un posible indicio de que esta última
evolución estaba mucho más adelantada e impuesta que la de las formas del tipo
amábades, amárades o amássedes, que todavía eran posibles, según el mismo
gramático.
En cambio, aún recoge Carlos Rodríguez otra construcción verbal que se supone
en retroceso, esto es, el futuro analítico145, cuya pérdida se supone durante la primera
mitad del siglo XVII, además incluso con una marca de evaluación positiva, ya que lo

142 Cf. M.ª L. Viejo Sánchez, «Del Linguae hispanicae compendium de Carolus Rodríguez Matritensis»,
art. cit., pág. 657; op. cit., págs. 113-117. 143 Cf. M.ª L. Viejo Sánchez, art. cit., pág. 626. 144 Cf. M.ª L. Viejo Sánchez, op. cit., págs. 84-85. 145 Id., pág. 88.
1112
Parte II. BIOBIBLIOGRAFÍA DE LOS MAESTROS DE LENGUA…
considera «elegante»146, lo cual nos puede indicar su vitalidad, aunque sea restringida a
estilos elevados (negrita mía) (pág. 47):
Futurum eleganter exponunt Hispani per Infinitivum & Verbum he, cum Præpositione
de, vel sine Præpositione, adjunctis particulis. ut: Decirme has la verdad,vel has de decirme la
verdad, dices mihi veritatem.
De igual modo, el gramático español recoge todavía con precisión en sus
conjugaciones tanto el futuro simple de subjuntivo como el futuro compuesto del mismo
modo147. El primero aparece consignado como «Futurum 2.» del subjuntivo para el
verbo haber (pág. 20) y como «Futurum 1.» para el resto de verbos, mientras que el
futuro compuesto se incluye como «Futurum 3.» del modo subjuntivo/optativo, frente al
«Futurum 2.» del mismo modo, que corresponde con el futuro compuesto de indicativo
(habré ganado)
148. La diferencia entre hubiere ganado y habré ganado la explica el
gramático madrileño de la siguiente manera (pág. 47):
Inter duo Futura Subjunctiva vix aliqua est differentia; dico enim: quando auré ganado el dinero,
te pagaré. dico etiam: qvando uviere ganado el dinero te pagaré, quando acquisivero pecuniam,
tibi solvam.
En resumidas cuentas, Carlos Rodríguez alterna por un lado la descripción y
prescripción de las formas más modernas, como es el caso de amasteis y amabais,
amarais, amaseis, pero por otro lado opta por las construcciones más conservadoras del
futuro analítico y de los futuros de subjuntivo149.
En lo que atañe a las otras variables lingüísticas en liza, en primer lugar respecto
al CDP, en los paradigmas del artículo, el pronombre o el nombre, no recoge Rodríguez
opción de acusativo con à, pues tal preposición la asocia con el dativo150. Sin embargo,
de forma coherente con su propia teoría, Rodríguez explica con acierto tal fenómeno

146 Cf. J. L. Girón Alconchel, «La doctrina y el uso de los futuros en las gramáticas renacentistas», art.
cit., pág. 23; «Gramaticalización y gramatización. Los futuros analíticos», art. cit., pág. 587. 147 Observemos además que para toda la sección verbal, y esta en particular, M.ª L. Viejo Sánchez (op.
cit., pág. 87) señala la impronta de Correas en la obra de Rodríguez. 148 Por otra parte, en cambio ya presenta con total seguridad la igualación de amara con amase como
formas equivalentes del imperfecto de subjuntivo (p. 47): «Imperfecta duo priora Subjuntivi, & duo priora
Plusqvamperfecta ejusdem modi, absolutè ponuntur, sed Imperfectum primum & tertium, &
Plusquamperfectum primum & tertium ejusdem modi, conditionem præsupponunt. ut: Viniera seu
vendria, si pudiera; vel, si pudiesse, uviera seu auria venido, si uviera vel uviesse podido, venirem si
possem, venissem si potuissem.» 149 De igual modo describe aún formas en retroceso en cuanto a los demostrativos (págs. 13-14), pues
recoge tanto las formas cortas (este, ese, aquel) como las largas (aqueste, aquese), en todos los géneros y
números y personas, aunque las últimas ya debían de ser una reliquia morfológica (acerca de tal
fenómeno, cf. J. L. Girón Alconchel, «Sobre el reajuste morfológico de los demostrativos en el español
clásico», art. cit.). 150 Cf. M.ª L. Viejo Sánchez, id., pág. 92.
1113
6. Otros países
gramatical a colación del verbo, pues considera tal estructura como emanante del verbo,
del predicado, y no de la naturaleza del complemento, según explica en el primer
párrafo de las «Observationes de verbo.» (pág. 46), donde podemos notar que
Rodríguez se alinea junto a otros gramáticos que relacionan con el dativo la aparición de
a en lo que hoy llamamos complemento directo151:
Sicut Verba Activa Accusativum regunt abolutè, ita Dativum amant cum Præpositione a. ut:
Mataron a los hombres, homines occiderunt. Engañaron al mundo, mundum deceperunt. A Juan
encontré en la calle, offendi Johannem in via. Hablè al criado en la yglesia, famulum in templo
alloqvtus sum. [pág. 46]
Observemos además que Rodríguez ejemplifica la construcción con nombres
propios humanos, sustantivos definidos tanto animados como inanimados y tanto en
singular como en plural, lo cual nos indica el punto hasta el cual alcanzaba la clina de
gramaticalización del CDP en el sistema que él describía (sin embargo el último
ejemplo que proporciona constituye una cabal muestra de CI, y no de CD, pues hablar
rige dativo, y no acusativo):
Acerca del empleo de los clíticos de tercera persona (págs. 16-17), como buen
madrileño, Carlos Rodríguez refleja un sistema leísta de persona y hasta laísta, al menos
en singular:
El. est articulus relativus demonstrativus generis Masculini in Nominativo casu, ella,
Fæmini. ut: el dirá la verdad, ille veritatem dicet. Quien? el, ella me ha hablado, illa mecum
loquuta est, quien? quis? ella, illa.
Le. est relativum personæ Masculinæ in Dativo & Accusativo casu. ut : yo le dare lo
que me pide, illi dabo quicquid petit. dexale ir, sine illum abire.
La. est Relativum personæ Fæemin. [pág. 16] in Dativo & Accusativo Casu. ut: la diré
lo que quieres, mentem tuam illi aperiam.
Le, la, & lo sunt etiam relativa rei in Accusativo Casu, & in plurali los & las. ut: se le
daré, se la daré, se lo daré, illi rem dabo. [pág. 17]
Se puede completar la descripción con el uso escrito con infinitivo en
«Observationes de verbo»:
Ad significandum Participium articulus Infinitivo præponitur. ut: Al passar [pág. 47] del
rio, le vi caer: pro, passando el rio le vi caer, transeundo fluvium vidi eum cadentem. [pág. 48]
Ya Rufino José Cuervo152 y Benedicta Miranda Hidalgo153 llamaban la atención
sobre que Carlos Rodríguez enseñaba un sistema leísta y laísta, lo cual no es de
extrañar, ya que «los que enseñaban castellano en países extranjeros recomendaban el

151 La nota arranca de págs. 191, 195-196 en Doergank (Institutiiones…¸ 1614), acerca de que acusativo o
dativo son de uso indiferente tras algunos verbos. 152 «Los casos enclíticos y proclíticos del pronombre de tercera persona en castellano», Romania 24
(1895), pág. 224. 153 «La norma de los clíticos en las gramáticas de los siglos XVI y XVII», Anuario de Estudios
Filológicos XVII (1994), pág. 361.
1114
Parte II. BIOBIBLIOGRAFÍA DE LOS MAESTROS DE LENGUA…
habla normativa de la Corte»154. Ambos autores relacionan el sistema que propone
Rodríguez con el que presentaba Gonzalo de Correas, pero la homogeneidad no es
absoluta porque Correas documenta en el Arte grande de la lengua castellana (1626)
también el loísmo, incluso singular, así como el empleo de lo para entidades continuas
en función de CD155, uso que se mantiene en la actualidad como característica dialectal
castellana
156. A este respecto, Viejo Sánchez157 además subraya el hecho de que la
norma madrileña del gramático coincide con la norma cortesana, y por otra parte añade
otros gramáticos aparte de Correas como de posible influencia en la gramatización que
realiza Rodríguez del fenómeno, por ejemplo Miranda y Franciosini, en añadidura al
mismo Doergank158.
En cuanto a otros fenómenos asociados a los clíticos, Rodríguez señala la
pérdida de -s en imperativos, así como la metátesis y asimilación de clíticos (págs. 49-
50):

S. Finale primæ pluralis cum Pronomine nos, conjunctæ, eliditur. ut: Vamonos pro,
vamosnos, eamus. D. Finale in secunda pluralis Imperat. conjuncta cum affixis particularis le, les, la, las,
lo, los, transponitur. ut: Amalde, pro amadle, amate illum. Le, les, la, las, lo, los, junctæ Infinitivis, mutant r, Infinitivorum in l. ut: Amalle, pro
amarle, illum amare. Perdella, pro perderla, illam perdere. Vello pro verlo, illud videre.
Sin embargo, destaca respecto a los pronombres átonos, sobre todo, que Carlos Rodríguez gramatiza perfectamente la duplicación clítica de objeto, en un pasaje en el que indica que resulta indiferente la anteposición o no del complemento de resultas a la persona del singular (pág. 16)159:
Sæpe utrumque adhibetur, ut sit pronomen cum præpositione & affixum ejusdem pronominis, augendæ significationis causa. ut: el me dio a mi un cauallo, mihi equum dedit. Est enim indifferens utrovis loco ponatur. ut: ami me dio un cauallo.

Sobresale además que se considera pleonástico a mí, y no me 160, en concordancia con la gramaticalización absoluta de la construcción con pronombre personal en el siglo XVII, mientras que en el siglo XVI aún era posible dio a mí161. A este respecto, dentro de la posibilidad de que tal fenómeno lingüístico pueda dar como resultado una conjugación objetiva en español con la conversión absoluta de los pronombres átonos o clíticos en morfemas o afijos, ya el mismo Rodríguez, al reflexionar sobre el orden de los pronombres clíticos con respecto al verbo, que gramatiza ya según el uso actual, explica que en tal caso los pronombres funcionan «al
modo de afijos» («ad modum affixorum») (pág. 15-16): Pronomina non rarò ponuntur ad [pág. 15] modum affixorum paullulum immutata, me, te, se,
nos, os, le, les, la, la, las, lo, los, ante Verba qvidem extra Imperativum & Infinitivum. ut: me dirá loquele pareciere, dicet mihi quid illi videbitur. In Imperativo & in Infinitivo verò post. ut: da me, da mihi, dile, dic illi, no quiere otorgarme la licencia, permissionem mihi concedere non vult. [pág. 16]

Ya casi por último, en lo que respecta a las fórmulas de tratamiento, introduce
Rodríguez la típica nota acerca de que los títulos honoríficos concuerdan con la persona a la que uno se dirige, y no con el género del sustantivo abstracto que ha servido para la formación del título162, observación que Rodríguez extrae de Franciosini a través de Doergank. Además, tras proporcionar Nosotros, Nos y Vosotros, Vos en los paradigmas pronominales (pág. 13), dentro de las «Observationes de pronomine» (págs. 15-17), Rodríguez señala el empleo de «Nos» con valor mayestático y el de «Vos» como forma
de tratamiento en singular dirigida a persona de «condición humilde» (pág. 15), en lo que coincide con otros gramáticos como Ambrosio de Salazar, Juan de Luna o Texeda163:

Hispani non utuntur pronomine nos pro nosotros, nisi in personis illustribus, ut: Nos don Phelipe, por la gracia de Dios, &c. Nos don Francisco de Borja Arçobispo de Toledo, &c. alioqui nos, ponitur in Dativo & Accusativo, ut: nos dará el dinero, nobis pecuniam dabit, nos
vio, vidit nos. Pronomen Vos, non adhibetur nisi de uno solo & quidem humilis conditionis, quem alloquimur in persona secunda singulari, Tu, & in Dativo & Accusativo os, ut: os daré, os visitaré. [pág. 15]

Th. Kleberg, «La lengua española en Suecia en el siglo XVII», en Mélanges de philologie romane offerts à Mikarl Michaëlsson par ses amis et ses élèves, 1952.

  1. Palabras del plenipotenciario de Suecia: «si no me creis preguntaselo [= preguntáselo